El Tejero de Schrödinger o cómo España se convierte en un paí­s de pandereta

El Tejero de Schrödinger o cómo España se convierte en un paí­s de pandereta

En la vibrante tragicomedia que es la política española, un nuevo personaje ha emergido para dejarnos perplejos y desconcertados, un verdadero "Tejero de Schrödinger".

Actualidad | 21 de octubre de 2023
Pere Borràs

Siéntense y abróchense los cinturones, porque estamos a punto de embarcarnos en un viaje surrealista por las maniobras antiespañolas, las amnistías, y la política en España, donde las contradicciones son moneda corriente.

Antonio Tejero, un nombre que hizo temblar los cimientos de la democracia española, decidió hacer su gran regreso denunciando al actual presidente del gobierno, Pedro Sánchez. ¿La acusación? Nada menos que maniobras antiespañolas. Pueden ustedes recordar a Tejero por dar un golpe de estado que lo envió a la prisión, pero, ojo, no por mucho tiempo. Resulta que, en una mágica vuelta de la fortuna, fue amnistiado y ahora goza de plena libertad.

Pero lo más asombroso de todo esto es la amnistía en sí. Ahora, el presidente Sánchez está enfrascado en una complicada negociación para otorgar amnistía a una gran cantidad de catalanes que llevaron a cabo un referéndum. ¿Ven la ironía? El hombre que dio un golpe de estado obtuvo su amnistía, mientras que aquellos que simplemente querían votar enfrentan obstáculos burocráticos y resistencia férrea. Esto suena a la versión retorcida de un cuento de hadas dirigido por un Berlanga hasta las cejas de sustancias alucinógenas.

Es aquí donde entra en juego el concepto de "Tejero de Schrödinger". Esta nueva criatura política es tanto partidario como opositor de la amnistía. Para Tejero, la amnistía fue un regalo del cielo, pero cuando se trata de los catalanes, de repente es una afrenta a la democracia. ¿Acaso estamos viviendo en un episodio de "Black Mirror" o es solo la España de siempre?

Dejando a un lado las contradicciones y los dobles raseros, es imposible no esbozar una sonrisa ante esta situación. Es como si España se hubiera convertido en el escenario de una comedia surrealista, donde el guionista ha perdido el rumbo y el público no sabe si debe reír o llorar.

En el caso de Tejero, la amnistía es el sabor de la victoria, pero cuando se trata de los catalanes, de repente se convierte en un sacrilegio. ¿Qué diría el mismísimo Salvador Dalí ante esta paradoja? Probablemente, se frotaría las manos y diría que, en comparación, su famoso bigote y sus relojes derretidos eran solo pequeñas bromas.

La situación alcanza su punto máximo de absurdo cuando nos damos cuenta de que estamos lidiando con una "amnistía selectiva". Es como si alguien estuviera jugando con el botón de pausa y reproducción en una grabación de la historia de España, eligiendo quién merece el perdón y quién debe enfrentar las consecuencias. Y todo esto mientras el pueblo observa con asombro, sin entender siquiera las reglas del juego.

No se puede evitar pensar que España sigue siendo el mismo "país de pandereta" de siempre. Nunca dejó de serlo. Las contradicciones y las incoherencias en la política se han vuelto tan comunes que podríamos reírnos o llorar, pero tal vez la risa sea la mejor opción. Después de todo, en un país donde el "Tejero de Schrödinger" puede existir, ¿qué más podemos esperar?

Mientras esperamos a que el próximo episodio de esta tragicomedia política se desarrolle, recordemos que en España, la realidad puede superar a la ficción, y que a veces, la única respuesta posible es soltar una carcajada y aceptar que vivimos en un país donde lo inverosímil se convierte en cotidiano.

 

 


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